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La energía que viene


El objetivo a alcanzar es que en el horizonte de 2050 la generación de energía sea cien por cien limpia. En 2030 debería desaparecer el carbón y más de la mitad de la energía debe ser renovable. La idea es ir sustituyendo tecnologías en función de que se vayan amortizando las inversiones. Ese es el cambio de modelo energético hacia el que nos encaminamos y que tendría un primer efecto en la factura de la luz. Desaparecería la parte variable del recibo (aquella que recoge el coste que supone producir esa energía y que básicamente incluye el combustible que utilice), aunque se mantendría el coste fijo (de amortización y mantenimiento de las centrales de generación).